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Fuentes de temor , alarma y ansiedad en el buceo

En general puede aceptarse que las fuentes de temor, alarma y ansiedad en el ser humano pueden vincularse en su génesis a tres aspectos:

* Los indicios naturales del peligro y sus derivados
* Los indicios sociales del peligro aprendidos a través de la cultura en la que se haya desarrollado la persona
* Los indicios individuales, personales de peligro

Voy a centrarme en este caso en los primeros y su repercusión en el buceo.[...]

Los indicios naturales del peligro.
Han sido ampliamente estudiados por antropólogos y etólogos .Son respuestas pre programadas en la especie humana para sentir alarma y miedo ante estímulos potencialmente peligrosos, pero no intrínsecamente peligroso. Es decir situaciones que no tiene que ser “per se” peligrosas, pero que provocaran respuestas de ansiedad, tanto somáticas como psíquicas, si dicha respuesta no es inhibida por el aprendizaje de que tal situación no es realmente amenazante. Cabe destacar que dichos indicios lo son por lo que han representado en la historia filogenética de la especie.


En este sentido este tipo de respuesta de temor o ansiedad ,no tienen porque considerarse patológicas, y solo se considerarían anómalas , cuando se producen con mucha rapidez, facilidad o intensidad,o no desaparecen con la experiencia si son situaciones conocidas , aunque para poder “medir “ este tipo de cuestiones se requiere un conocimiento individualizado de quien lo padece.
Nos detendremos en alguno de estos indicios de especial relevancia en buceo.

1. Cambios repentino de las características de los estímulos sensoriales.
Por ejemplo estamos en el bosque y de repente todo se queda en silencio; es más que probable que se activen nuestras alarmas, o por ejemplo todo está oscuro y aparece una luz intensa ; es muy probable que ocurriera lo mismo. En este sentido los cambios repentinos de los estímulos sensoriales son muy utilizados cinematográficamente para generar tensión .

Pensemos ahora en el buceo y el cambio en los estímulos sensoriales que se producen en el momento de sumergirnos. Especialmente las primeras inmersiones el impacto que ello provoca es intenso. Hay que tener en cuenta que el momento de sumergirse, es frecuente fuente de ansiedad en algunas personas, que consiguen controlarla una vez se acomodan sensorialmente a la nueva situación.

Por ello , para evitar situaciones de ansiedad intensas que puedan conllevar ,problemas más severos en importante la incorporación progresiva al buceo , con entrenamiento en situaciones de máxima accesibilidad (piscina...)para que nuestro aparato psíquico pueda “entender” que el cambio sensorial brusco que se produce en el tránsito hacia la situación de inmersión, no es una fuente de peligro.

Creo en esta misma línea que a gran profundidad, por efecto de la narcosis, y la alteración sensorial que se produce en nuestras percepciones por efecto de dicha situación, puede desencadenar alarma y ansiedad en algunos buzos.

En este sentido, tanto formación y entrenamiento que permita una interpretación correcta de las sensaciones que van a acontecer desde un punto de vista psicológico, como el uso del helio en lugar del nitrógeno desde un punto de vista fisiológico podrían ser vías adecuadas de contención del problema.

2. Pobreza de estímulos por parte del medio.
Es sabido que la pobreza de estímulos es fuente de estrés, siendo además un mecanismo utilizado como tortura especialmente cruel en algunos momentos de la historia reciente

Sin llegar a estos extremos, en el buceo esta cuestión estaría también vinculada , con los ejemplos anteriores. Al sumergirnos, en general pasamos de la utilización plena de los 5 sentidos, a centrarnos básicamente en la visión, ya que la audición se limita en gran medida, y el tacto queda circunscrito al contacto con el equipo. Algunas personas el extraordinario y “bendito” silencio del buceo puede generarles cierto estrés .

Lo mismo podríamos considerar de la narcosis, donde el embotamiento sensorial que puede producirse reduce la riqueza y calidad de los estímulos percibidos, pudiendo con ello ser una fuente de alarma y ansiedad.

En este sentido potenciadores específicos, de esta pobreza de estímulos, podría ser el buceo nocturno, cuevas, baja visibilidad o cualquier situación que limitara el campo de visión y la variedad de elementos a observar. Este tipo de situaciones al principio pueden colaborar a aumentar el nivel de estrés en el submarinista.

Obviamente todas estas situaciones, pueden estar potenciadas, por indicios personales (por ejemplo claustrofobia y/o culturales, como el vínculo oscuridad-peligro, como efecto sumatorio) Por ello son aspectos que tenemos que considerar especialmente si observamos en nosotros mismos una reacción de excesiva alarma ante este tipo de sensaciones.El aumento de estimulos, por ejemplo mantener el contacto visual con el compañero, agarrarle de la mano...pueden ayudar a la superación de la portecial alarma interior que haya podido dispararse.

3. Estimulación brusca intensa.


Me refiero aquí a un movimiento rápido, un objeto grande que se aproxima, ruido intenso…Pensemos que estamos en la calle y se nos acerca un tipo grandote, corriendo y agitando los brazos. Lo más probable es que salgamos corriendo, o nos acurruquemos para atenuar el golpe, que sin duda nuestro instinto, nos dice vamos a recibir.

Pero sin embargo luego es aquel amigo que tanto tiempo hace que no vemos, y que nos funde, literalmente hablando, en un abrazo. Esto tiene una consecuencia directa en el buceo, especialmente considerando que el sentido con el que nos orientamos es la vista..

Si vemos que un buzo está haciendo algo incorrecto y nos acercamos a él rápidamente y haciendo aspavientos, desencadenaremos una respuesta de alarma, que puede tener serias consecuencias.

Por ejemplo un buzo sube por el cabo algo rápido, y le avisamos con gesto suave y moviendo las manos que vaya más despacio, probablemente nos entenderá y reducirá la marcha. Pero si no acercamos rápidamente y con gestos ostensiblemente agitados es muy posible que incrementos su nivel de ansiedad, y provoquemos el efecto contrario .Siempre que la urgencia no lo requiera debemos evitar movimientos bruscos e intensos en el aviso o corrección de una conducta de buceo.

Creo que en la base de unos movimientos coordinados y tranquilos, está la razón de porque determinados submarinistas consiguen transmitir más tranquilidad que otros en su labor de guías, instructores o tutores en inmersión.

4. Extrañeza ante un objeto o circunstancias.

Encontrarnos , en una situación o con un objeto extraño o desconocido es otro indicio ante el que podemos reaccionar instintivamente generando alarma, miedo y ansiedad.

Por ello y trasladado al buceo es tan importante la planificación de las inmersiones que eviten que un buzo se encuentre ante situaciones inesperadas. Variar sobre la marcha el perfil de la inmersión ,puede ser generador de estrés en tanto en cuanto lo comentado , el buzo puede instintivamente interpretar la situación de inmersión como potencialmente peligrosa.

En fin probablemente existan más , pero creo estos son de los más relevante y pueden ayudar a entender desde otro punto de vista la génesis de determinadas reacciones de alarma y ansiedad.


Autor| Toni Bermejo
Psicologo e Instructor de Submarinismo
via| sensaciones
Imagenes| seamarazul

Technorati Tags: temor ,ansiedad, buceo, Psicologia.

 

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