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Despues de la crisis de ansiedad



Mucho se comenta y se escribe sobre la posibilidad de tener una crisis de ansiedad en el buceo, con la posibilidad de que se agrave y derive en un ataque de pánico, con el consiguiente riesgo añadido.

Pero hay una circunstancia que se comenta menos, y es que ocurre en la persona una vez ha padecido dicho ataque y como impacta en su comportamiento futuro.

Creo las siguientes inmersiones, son decisivas, para [...]click en titulo

[...]observar si la crisis quedará en mera anécdota, o bien se instaurará como trastorno, pudiendo derivar a una situación que comprometa seriamente la continuidad del buceo con cierta comodidad.

Debe diferenciarse claramente entre la crisis de ansiedad, llamémosle primaria, es decir la de un cursillista o recién iniciado que aun se está adaptando y no ha controlado del todo aun sus emociones, y la secundaria, es decir, la de alguien, que siendo buceador veterano e incluso experto, padece un ataque de ansiedad, para él por causas desconocidas, y que sobreviene de repente desencadenando fuertes dificultades para bucear en forma de síntomas muy diversos(fuerte inquietud, dificultad de control respiratorio, hiperventilación, molestias en forma de cierto dolor en la zona pectoral, sensación de angustia, mareo, palpitaciones , sensación de riesgo inminente, y que algo terrible puede pasar..…..), que pueden llevar a necesitar abortar la inmersión de forma precipitada, a pesar de poder llevar largos años de experiencia y racionalmente estar capacitado para entender sobre todo a posteriori la irracionalidad de las sensaciones y pensamientos ansiógenos.

Es curioso como la persona siente gran extrañeza por padecer ansiedad buceando, cuando antes no le sucedía, y sin embargo no se da cuenta que igualmente llamativo puede ser que antes pudiera entrar en un ascensor con normalidad, o ir en avión, o dormir...teniendo en cuenta que cuando alguien se encuentra en un estado de ansiedad, cualquiera de estas situaciones por citar algunas, pueden quedar igualmente comprometidas. Y comento esto porque explorando personas que han sufrido crisis de ansiedad buceando , inicialmente comentaban no tener ningún problema más y tras una breve conversación podían aparecer otras áreas afectadas , algunas muy visibles, y otras menos, como somatizaciones diversas, e incluso problemas de relación laboral, familiar o de diversa índole.

Lo cierto en este sentido, es que aunque en un primer momento la persona puede no asociar otras problemáticas añadidas, cuando se le hace reflexionar entorno a sus circunstancias vitales, no es extraño, especialmente en el caso en que la ansiedad quede fijada permanentemente en las inmersiones, que aparezcan dificultades diversas; situaciones de estrés, acompañadas de alteraciones del sueño, alimentarias, e incluso ansiedad vinculadas otras circunstancias.

Normalmente una forma relativamente sencilla y rápida de analizar este tipo de cuestiones, es explorar alteraciones en conductas primarias como la alimentaria, el sueño o la sexual. Cualquier alteración en esas áreas puede ser indicativa de que la persona se encuentra en un estado de crisis, aún cuando conscientemente no lo perciba

¿Pero que cabe esperar tras la crisis?
El pronóstico ante una crisis de ansiedad en el buceo , hay que buscarlo desde luego caso , por caso, y con la atención profesional pertinente, pero en este sentido, hay que diferenciar claramente si se trata de una situación coyuntural, es decir una reacción puntual ante una situación vital estresante, o simplemente una inmersión por encima de nuestras posibilidades, donde por poner un ejemplo podemos imaginar un motor pasado de revoluciones por una exigencia excesiva o más trabajo del que puede soportar y que explota, o bien hay una situación estructural y se trata de una persona con una carácter de base ansiógeno, y que reacciona ante cualquier dificultad con ansiedad; en este caso sería un motor permanentemente acelerado y que cualquier eventualidad hace saltar las alarmas.
Desde luego entre ambos extremos, aparece múltiples puntos intermedios.

Una vez saltan las alarmas, siempre hay cierta dificultad de poner el "motor mental " de nuevo a punto y en una condiciones de normalidad, pero efectivamente si se trata de una reacción puntual a una situación vital de estrés, o provocada por una situación de buceo que nos supera, la posibilidad de que quede en un incidente aislado es elevada, aunque nos perturbe durante un tiempo. Hasta un límite puede ser eficaz recuperar progresivamente la confianza, reiniciando la actividad en situaciones de buceo sencillas, hasta recuperar nuestro mejor nivel. En cualquier caso no es conveniente después de una situación de ansiedad intensa en una inmersión, realizar buceos excesivamente exigentes, o al límite de nuestras posibilidades, hasta tener la situación plenamente controlada.

Pero, cuando la crisis de ansiedad impacta en personalidades con cierta predisposición a la ansiedad, es más fácil que la crisis puntual tenga fuerte impacto en la vida emocional del buzo y se establezca como trastorno estable comprometiendo como mínimo el disfrute de las inmersiones e incrementando notablemente el nivel de riesgo.

Ello crea fuerte desazón, al principio se puede intentar volver a bucear negando o restando trascendencia al incidente, pero suele haber un fuerte temor latente a que el episodio se repita. En este caso, como una profecía que se autoconfirma, el b
uzo puede tener una crisis en este caso de mayor intensidad, e iniciar un circulo que se retroalimenta de forma progresiva , hasta que a veces la persona abandona el buceo, o lo realiza con muchos problemas ,convirtiendo cada inmersión en un elevada montaña que superar; el buceo se convierte ya en una cuestión personal de superación, en una lucha con uno mismo, pasando a un segundo plano las gratificaciones que en si mismo proporcionan las diferentes inmersiones.

Hay que decir que todo esto es vivido con elevada frustración y a veces la autoestima queda muy afectada, en tanto en cuanto recordemos hablamos de alguien que buceaba con normalidad y seguramente contaba con un círculo social que le acompañaba y del cual ahora él se siente excluido, por más que los compañeros traten desinteresadamente de ayudarle. Ello también se potencia por el hecho de que el buzo se vuelve más dependiente del grupo, necesitando el contacto directo, a veces de compañeros, (contacto visual directo, coger la mano, etc) para poder tranquilizarse, y ello es vivido como cierta regresión, al estar vinculado a personas que empiezan la actividad.

¿Qué hacer en estos casos?
Lo primero que deberíamos considerar en estos casos es darnos cuenta que tenemos un problema que se expresa en el buceo pero que no es específicamente de buceo. Esta distinción es muy relevante, para darnos cuenta que lo que ha quedado alterado es nuestra capacidad de tolerar determinadas situaciones, pero que nada tiene que ver con nuestro nivel previo de buceo, que conservamos intacto y que desde luego recuperaremos una vez superemos el trastorno.
De la misma forma que cuando tenemos insomnio no debemos aprender a dormir para superarlo, y me refiero a la parte más fisiológica del sueño, sino abordar el trastorno de diversas formas, o dar estrategias de higiene del sueño, cuando el buceo queda alterado por un trastorno de ansiedad, no necesitamos volver a aprender a bucear, necesitamos entender que nos pasa con una visión amplia de miras en el aspecto personal, para así recuperar la confianza en nosotros mismos. Todo ello para poder disponer de recursos que nos permitan afrontar de otra manera situaciones ansiógenas, en este caso de buceo, pero que pueden servirnos en otras situaciones, y de las cuales más adelante ofreceré alguna orientación.

Siguiendo con la cuestión de fondo, cuando el trastorno se consolida y prácticamente en casi todas las inmersiones, tenemos ansiedad, en mayor o menor medida, debemos empezar a considerar, que el problema trasciende el buceo, aunque se exprese en él como antes hemos apuntado. Es decir el buceo es la vía de expresión de un conflicto interno o un modo de relación con las cosas determinado pero no es la causa última del problema. Hay que tener en cuenta que las características de la inmersión ,algunas globales como ser un medio potencialmente hostil o el miedo casi totémico a morir ahogado, los tiburones ,la oscuridad/profundidad o temas concretos como la dependencia de un equipo autónomo, necesidad de un regulador que da un caudal máximo de aire, el espacio de visión reducido de la máscara, la necesidad de mantener una velocidad de ascenso y/o parada en caso de necesidad, entre otras, hacen del buceo una actividad magnífica para la expresión de los trastornos de ansiedad, como puede ser también por ejemplo viajar en avión, especialmente si hay turbulencias , aunque aquí jueguen otros factores

No obstante no debemos caer en la desesperanza, y tener en cuenta que hay soluciones, lo importante es encontrar una que se ajuste a nuestras necesidades.
A continuación describo las que conozco y considero más adecuadas

La opción farmacológica
La opción farmacológica es desde luego una opción muy extendida y útil en los trastornos de ansiedad, tanto desde el punto de vista de la atención primaria como de psiquiatría según la intensidad del trastorno
Si concretamos en el ámbito del buceo, hay que considerar, que gran parte de los médicos desconocen las connotaciones del submarinismo, y por ello es importante ser prudentes a este nivel

Cualquier opción farmacológica debe ser avalada por nuestro médico de referencia, de manera incuestionable, y si aparecen dudas que no podemos resolver con él, es buena la opción de pedir una segunda opinión a algun médico especializado en buceo cada vez más numerosos y con una formación extraordinaria en muchos casos pero nunca debe saltarse la indicación médica por más que no nos guste, especialmente si esta es restrictiva con bucear.
Me he encontrado con dos situaciones. Una donde la persona estaba siendo tratada con psicofármacos, y buceaba y otra donde incluso algún medico había recomendado la toma de un ansiolítico de vida media corta previa al buceo para desarrollar la actividad
En ambas situaciones remito a la indicación y consejo médico como autoridad única en las circunstancias que rodean cada persona, pero como opinión y considerando que por razones profesionales tengo buen conocimiento de los fármacos utilizados, me atrevo a comentar que desde mi punto de vista, estrictamente en este caso personal que, la opción farmacológica no es una opción en buceo, es decir no considero adecuado que alguien con ansiedad en las inmersiones se medique para poder bucear. Otra cuestión es que la persona se medique porque su problemática así lo requiera y se plantee con su médico las limitaciones que ello le puede suponer.

Cuando una persona tiene un trastorno de ansiedad, es fácil visite al médico generalista o psiquiatra, y las opciones farmacológicas más habituales son los ansiolíticos (benzodiacepinas como el Lorazepam de vida media corta y el Clorazepam y Alprazolam de vida media más larga) más orientadas al síntoma y antidepresivos con indicación en TAG (trastorno de ansiedad generalizada) tipo Paroxetina , Escitalopram,Venlafaxina...entre otros, más orientada al control de base del trastorno.

Aunque aún hay mucho por investigar, la potencial interacción que pueden tener dichos fármacos con el efecto del nitrógeno a nivel neuronal, especialmente en lo que se refiere a la somnolencia y a la bajada del nivel de atención que requerimos para desarrollar la actividad, desaconsejan desde mi punto de vista el buceo, especialmente a cotas de profundidad elevadas, pero en cualquier caso lo más prudente es comentar con el médico de referencia estas circunstancias y a poder ser también con un médico especializado en medicina subacuática e hiperbárica.

La opción terapéutica-psicológica
Aparecen en este sentido , diversas opciones de las cuales voy a destacar tres por orden de compromiso personal requerido, y donde lo importante es plantearse la idoneidad en referencia a las situaciones que estamos viviendo. El hecho de que aparezcan estas tres no implica que no haya otras igualmente factibles, y el criterio de inclusión se basa estrictamente en mi experiencia, si bien cabe decir que son las opciones más extendidas.

Nivel 1 –Diversas ténicas de contención emocional.
Frecuentemente, me preguntan si opciones como el yoga, la meditación, el aprendizaje de diversas técnicas de relajación, y actividades parecidas, pueden ser idóneas para superar el problema. Mi respuesta es que dicho tipo de actividades que suponen, un parón en nuestra vida cotidiana, el dedicar un tiempo de reflexión y contacto con nosotros mismos, siempre son positivas y además no incompatibles con otras opciones terapéuticas. Mi impresión es que si la ansiedad no es muy elevada, y la persona cuenta con suficientes recursos personales, puede ser eficaz para el control de la ansiedad en buceo o como mínimo puede ayudar

Nivel 2- Las terapias de orientación conductual-cognitiva.
Como su propio nombre indica, están orientadas a la modificación de las conductas y pensamientos que nos generan ansiedad.
Las técnicas son múltiples y variadas, unas orientadas más al acercamiento progresivo de las situaciones ansiógenas en condiciones de relajación, buscando cambiar el vinculo ansiedad-buceo por el relajación-buceo, enfrentándote a dichas situaciones de una manera controlada, y otras orientadas a la detección y análisis de los pensamientos ansiógenos que desencadenan el cuadro, o lo agravan .Por supuesto hay técnicas mixtas y puede hacerse una intervención cruzada, pero en gran parte de ellas incluye el entrenamiento en técnicas de relajación muy útiles en cualquier caso.

Aunque en la parte más cognitivas, de dichas técnicas y con el análisis de los pensamientos de la persona puede llegarse a cierto conocimiento, del modo de funcionamiento y personalidad del individuo, la función y orientación de la técnica, es hacia el síntoma o síntomas, si bien aprendizaje que se produce en el proceso terapeutico, te habilita para aplicarlo en otras situaciones.

En mi opinión está técnica es útil cuando la ansiedad está muy localizada en la situación de buceo, no tiene un desarrollo en meses excesivo, y además el buzo no quiere o no puede hacerse planteamientos terapéuticos más amplios.

Nivel 3-Las terapias de orientación psicoanalítica
Es frecuente que se identifique el psicoanálisis con Freud, y con ello una carga de tópicos, alejados de la realidad (tratamientos interminables, poca utilidad práctica, caros, etc.), y ello ocurre incluso desde ámbitos profesionales.

Si bien esto tiene sentido desde el punto de vista de algunos profesionales dedicados a la actividad, como también desde la consideración de Freud , como el “padre del psicoanálisis”, con posterioridad han aparecido múltiples autores con importantísimas aportaciones, y lo que es más relevante es considerar, que hay opciones terapéuticas , que nada tienen que ver con lo anterior, como la psicoterapia breve , de carácter mucho más focalizada en el tiempo y que se orienta a la comprensión emocional del síntoma o problema .A grandes rasgos, la base conceptual de esta intervención es que la ansiedad , como otros síntomas, son la expresión de un conflicto interno que debe comprenderse, y que la comprensión de dicho conflicto es la vía de resolución de la problemática que padece la persona, que deja de tener sentido una vez se ha conseguido dicho objetivo. Por supuesto se analizan las relaciones internas y externas de la persona, los mecanismos de defensa psicológicos y otros elementos que sería largos comentar.

Lo relevante en este caso es que puede ser una alternativa válida para poder resolver la ansiedad en el buceo en determinadas situaciones, y que además dan a la persona la posibilidad de realizar en caso de así considerarlo un trabajo más profundo de autoconocimiento.

A mi entender es adecuada, cuando las opciones anteriores hayan fracasado, la ansiedad sea de muy larga evolución y además se extienda a otras áreas, o simplemente la persona en sus objetivos considere además de la resolución del problema el problemas incrementar el conocimiento sobre si mismo y su forma de funcionamiento mental.

Ya para terminar , si quiero apuntar que no cabe caer en la desesperanza , cuando uno se encuentra en una situación de este tipo; existen excelentes profesionales de la medicina y la psicología que pueden ayudarnos a superar este tipo de problemáticas , por más que desde luego , suponen un importante esfuerzo y compromiso personal.

Por Antonio Bermejo
Psicologo e Instructor de Submarinismo OWSI


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