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Balcón con vistas al paraiso

Is. Reunión

Los árabes la llamaron Dina Morgabin; los lusos la denominarían después Santa Apollonia y Mascareñas; los ingleses se refirieron a ella como England's Forest y los franceses la nombraron Bourbon, en honor a la dinastía reinante, Bonaparte y por fin, Reunión, en referencia a la reunión de los combatientes marselleses y de la guardia republicana que tuvo lugar en agosto de 1792. Los galos llegaron por primera vez a esta isla situada en el océano Índico en 1638, en un barco que portaba el nombre de Saint Alexis.

Ellos, como otros que arribaron antes a estas remotas tierras situadas a 880 kilómetros al este de Madagascar, seguramente quedaron fascinados ante semejante vergel de frutas tropicales, vegetación exuberante y flores multicolores. Es la misma sensación que siente quien viaja hoy a esta ínsula francesa, mestiza de tradiciones occidentales, africanas e hindúes: "Me encuentro en el Paraíso", pienso mientras me dirijo hacia Boucan Canot, en el noroeste de la isla, lugar que acoge las instalaciones del hotel Le Saint Alexis.

Desde el vehículo contemplo ese intenso y salvaje Índico, de fondos marinos que enloquecen a submarinistas y olas que dejan a menudo en tierra a pescadores que prefieren no tentar su suerte. Ya casi hemos llegado a la playa de Boucan Canot y huele a vainilla, a coco y a bonbons piments, típicos aperitivos criollos ligeramente picantes encargados de abrir el apetito del comensal. A la playa da directamente Le Saint Alexis, lujoso establecimiento de inspiración náutica cuyo nombre y decoración son un homenaje al navío de aquellos primeros galos.

Is. MauricioLa habitación es tentadora, tanto que nos planteamos si salir a conocer el resto de instalaciones del hotel: más de 80 metros cuadrados a nuestra disposición, decorados con todo lujo de detalles y con un espectacular jacuzzi en el que relajarse tras las once horas de vuelo necesarias para llegar desde París a estas latitudes.

El hotel cuenta con cinco suites como ésta, con un total de 60 habitaciones. Sin embargo, algo nos llevará a dejar rápidamente los aposentos: tras una cortina, una puerta conduce a la terraza con vistas a la playa y acceso directo a una espectacular piscina de más de 600 metros cuadrados. Y es que, si Le Saint Alexis fue un barco, ¿Por qué no construir el hotel en torno al agua y que las habitaciones den directamente a ella? Bastan cuatro escalones para sumergirse en el líquido elemento y nadar con la vista puesta en la playa, adonde saldremos tras el chapuzón en la piscina para tumbarnos y disfrutar de este idílico entorno: tumbonas, parasoles, arena fina y unos cuantos z'oreilles, apelativo con el que los oriundos denominan a los franceses expatriados, tomando el sol.

Nada tiene que ver el litoral noroeste de la isla, con el del sur o el del este. En Boucan Canot, al que se conoce como el Saint-Tropez de La Reunión, el océano se muestra en apariencia tranquilo, aunque no hay que fiarse, ya que la marea sube rápido y el oleaje puede ser traidor. De hecho, algunas zonas de la playa no están aconsejadas para el baño y son territorio exclusivo de las tablas de surf.

En el sur, sin embargo, la costa volcánica es tan abrupta y el océano tan salvaje que el baño no está recomendado mientras que en el este, territorio de centros hindúes (la población de Saint André acoge una gran mayoría de población india), el viento es el rey y las aguas presentan grandes corrientes. Por eso, en esta isla de fisonomía tan variada, Boucan Canot es una de las mejores opciones para los que busquen turismo de playa, aunque los fines de semana el centímetro de arena esté muy disputado.

aterdecer con delfinA veces, cuando cae la tarde, consiguen verse delfines desde la terraza del bar de Le Saint Alexis. Éste es el sitio idóneo para disfrutar de las puestas de sol mientras se saborea alguno de los cócteles de frutas exóticas propuestos por el personal del establecimiento: La Reunión es un jardín botánico de tamaño natural en cuyas tierras fértiles todo crece. Mangos, plátanos, papayas, carambolas, litchis, guayabas, rambután y una pequeña y dulce piña Victoria convierten la elección del postre en una difícil tarea.

La influencia de las cocinas indias, china, africana, las especias de la isla y las materias primas autóctonas convierten la cocina criolla en toda una aventura. El plato típico es el cari, cuya base es el arroz y que puede combinarse con pescado, langosta, mango, pollo y verduras como el chouchou, una hortaliza local de la que se aprovecha absolutamente todo. La cocina del restaurante del hotel, sofisticada y refinada, permite saborear alguno de estos platos.

Sain gilles les bainsTras la cena nada mejor que un paseo por Saint-Gilles-Les-Bains, población situada a escasos kilómetros y que cuenta con animada vida nocturna. En esta misma localidad es donde, durante el día, se toma el barco con visión panorámica bajo el agua y donde se puede contratar un bautismo de buceo. Porque La Reunión es todo un paraíso para deportistas y amantes de la naturaleza, que pueden, por poner un ejemplo, practicar senderismo en sus distintos grados de dificultad en el interior de la isla, donde están los paisajes más característicos de este departamento francés. Allí, alrededor del volcán de Piton des Neiges, se encuentran los Circos de Mafate, Cilaos y Salazie, paisajes formados tras la caída de la bóveda del volcán y esculpidos por la erosión del viento.

Cerca de Le Saint Alexis se encuentra, por ejemplo, Piton Maïdo, un mirador situado a más de 2.000 metros de altura desde el que se puede disfrutar del Circo de Mafate en todo su esplendor. Si el Piton des Neiges está dormido desde hace más de diez mil años, el Piton de la Fournaise, situado al sur, es uno de los más activos y de los más vigilados del planeta: suele entrar en actividad unas dos veces al año y su última erupción, en febrero de 2007, obligó a evacuar a la población de Tremblet, la más cercana a su núcleo.

tiburonesY es que La Reunión es territorio de emociones fuertes, bien porque el viajero tenga la suerte de coincidir con el bello espectáculo de la lava o porque busque practicar deportes de aventura, en cuyo caso podrá decantarse por parapente, rafting, descenso de cañones, submarinismo y un largo etcétera.

Otra posibilidad no exenta de adrenalina es sobrevolar la isla en helicóptero y disfrutar de la variedad paisajística de este continente en miniatura: los tres circos del interior, el panorama lunar generado por los volcanes, las verdes cascadas y el litoral a vista de pájaro en apenas cuarenta y cinco intensos minutos.

LUCÍA MARTÍN para elmundo.es

Gastronomía de Isla Reunión

Erupción del volcan piton de la fournaise



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